“Esta vieja casa, solar de antaño de la familia Vargas de la Rosa, que en repetidas ocasiones fuera albergue del General Bolívar en su paso por la ciudad de Pamplona, fue también última morad y sitio de velación del General Anzoátegui, cuyas cenizas reposan para siempre bajo el suelo de nuestra ciudad, en terrenos de la antigua catedral.
En la alcoba mortuoria de la casa permaneció la espada del General durante el resto del siglo XIX. Ella sobrevivió a los despojos de decenas de guerras civiles porque fue respetada por los ejércitos en su paso por Pamplona. Con ocasión del Centenario de la Batalla de Boyacá fue adquirida por la Gobernación de Boyacá y hoy forma parte de la colección del Museo Nacional.
La Presidencia de la República ha donado una réplica de esa espada que perteneciera al ilustre oficial venezolano, elaborada en los talleres del Servicio Nacional de Aprendizaje “SENA”. Con ocasión al bicentenario del natalicio de Anzoátegui ya se había donado la primera réplica a su ciudad natal, Barcelona, Venezuela.
El Gobierno venezolano, bajo la presidencia del Señor Presidente Carlos Andrés Pérez, contribuye a la ambientación museográfica de estos espacios, con las reproducciones de documentos de la vida del héroe y de objetos personales, tales como réplicas de sus uniformes y reproducciones de los retratos que se conservan en diversos museos de Venezuela.
Próximo a culminar mi mandato he querido hacer presencia en el acto de apertura y de puesta al servicio de la comunidad, de este Monumento Nacional dispuesto para perpetuar la memoria del General Anzoátegui, quien fuera uno de los padres de la independencia granadina en la Campaña Libertadora de 1819.
Virgilio Barco Vargas